domingo, 15 de enero de 2017

7 días sin darme cuenta

Ya se termina esta semana. Por fin. Ha sido una semana de locos con el viaje de Xavier, pero también porque esta semana empezó un compañero nuevo de trabajo, que va a trabajar conmigo y que necesita ahora toda clase de guía y ayuda.

Así que ahora aunque es domingo, estoy cansada. Pero cuando Xavier no está suelo dormir más horas de lo normal, o más bien me acuesto más temprano y me levanto un poco más temprano. Ayer me acosté a las 9, cuando ya está oscuro y hoy me levanté a la hora de ir a trabajar. Bueno, desperté, porque Curín chiquitín ya cachó que estamos solos y se fue a acostar conmigo hasta la 1.

Mañana empieza otra semana de Javascript y Angular. Pero creo que finalmente me rendí a la idea de que ya no puedo escapar a aprender. Ni modo.

lunes, 9 de enero de 2017

Otra vez es lunes

Y ya me quiero ir a mi casa. Hoy las cosas no me han funcionado mucho y estoy medio nerviosa. A veces me pongo super nerviosa sin razón obvia alguna.

Un poco antes de mi cumpleaños me escribió un alguien de mi pasado super, super lejano, que encontró mi web de trabajo. Confieso que se me hace muy raro que me digan "me he encontrado con tu página". No es que mi web ande por allí por la vida caminando y choque con la gente. No me preocupa particularmente que la gente me busque en Google, cada uno sabrá en qué se entretiene, aunque sea buscando si todos los conocidos del pasado han aparecido en crónica roja o noticias de bancarrota. Pero este señor ya me hizo el mismo chiste hace años y no me parece recordar que haya salido nada especialmente útil del encuentro, es decir, nunca me contestó el correo de vuelta. Que ahora salga de la nada me parece hasta medio stalkerish (stalker se traduce como acosador, pero es demasiado para lo que quiero decir, que es simplemente interesado en alguien que no tiene nada de interesante).

Eso me recuerda que a veces me escribe gente del pasado y es para mí un ejercicio de ¿qué rayos hago? No siempre tengo una respuesta, a veces la respuesta no es educada. Suelo decir a todo el mundo que en general estoy en contacto con toda la gente con que quiero estar en contacto, pero ciertamente eso no es del todo cierto. Pero hay veces, como el señor del párrafo de arriba, en que me quedo rascándome la cabeza de qué se supone que sería bueno hacer.

Ahora, una de las cosas buenas de mi vida es que estoy LEJOS. Lejos tan lejos que es imposible que nadie del pasado me pueda huevear si es que yo no abro una oportunidad. Tan lejos que si simplemente decido procrastinar y no contestar el mail porque no sé qué decir, no pasa nada. Más que sentirme medio culpable, la verdad, porque me parece mal educado no contestar nada de nada. Pero de verdad no sé qué decirle a alguien con quien no hablo hace 20 años y con quien tuve una superficial relación en la universidad. ¿O será que de nuevo mis problemas de memoria me hicieron olvidar que fuimos más cercanos de lo que ahora recuerdo?

domingo, 8 de enero de 2017

Problemas del primer mundo

Otra vez estoy con problemas del primer mundo: mi tableta, que es de 10", de las grandes, no cabe adentro de mis carteras. Puede parecer que el problema es extra tonto porque después de todo, ¿para qué llevo mi tableta a trabajar, no? Pero mi tableta es super útil en mi trabajo, porque rápidamente puedo tomar notas y guardarlas en la nube en la cuenta de mi trabajo. O puedo tomar fotos y subirlas a la nube como referencia, como cuando tuve que inventariar todos los enchufes de red en nuestras oficinas, que tienen un código que los identifica.

Pero claro, yo no soy de carteras grandotas ni desarmadas, así que mi tableta ahora anda asomada. Antes estuve usando por un tiempo una bolsa grandota con un gato, pero me esfuerzo para que en general me tomen en serio y eso no ayuda, así que apenas pude me cambié a una cartera "seria" otra vez.

Lo malo es que como soy chica, tampoco puedo usar esos carterones que sirven para laptops chicos. Me vería ridícula, más ahora que soy más chica que antes. Y desde luego, quiero conseguirle algo a la tableta porque realmente no quiero que le pase nada. Creo que esta es la única que viene con lápiz y el lápiz es lo que la hace imprescindible, si de lo contrario es imposible tomar notas en el momento que luego sean legibles y sirvan de algo.

Ya compré dos carteras en Amazon que tuve que devolver porque la tableta no entraba. sospecho que tendré que ir a tiendas, ¡puaj!

viernes, 6 de enero de 2017

Estoy enferma

Bonita manera de pasar mi primera semana de 40 años: con un resfrío caballo que hasta me tuvo con fiebre lunes y martes. Aún ahora estoy pollo, cansada y medio tonta, lo que es la peor combinación para lidiar con un código que hace rotaciones de coordenadas. Pero eso es lo que le pasa a uno cuando se mezcla con cabros chicos sin estar acostumbrada, a los que estuve expuesta el viernes pasado cuando fuimos de paseo al museo de la academia de ciencias de California. Probablemente el edificio debería ser quemado de un lado a otro para eliminarle lo incubadora de bichos, si además está calientito.

Lo malo es que de nuevo está haciendo montón de frío. Son las 11 de la mañana y aunque hay 5°, la sensación térmica es de 1°. Hoy mi Curomovil me anunció con un copo de nieve en el panel que hacía más frío que el diablo. Los otros pobres autos tenían hielo encima (el Curomovil no, porque como la calefacción gasta batería, una media hora antes de salir y desenchufarlo lo pongo a calentar o descongelar).

TGIF (una abreviatura gringa que significa Thank God is Friday, gracias a dios es viernes, y que al menos en Harvard se usaba para nombrar una reunión social con comida que se organizaba usualmente durante el verano en la facultad, celebrando que por fin se acababa la semana).

jueves, 5 de enero de 2017

Dos gatos pillos

Ya le he dicho a todo el mundo que aquí hace frío. Menos mal que no hace tanto frío como en mi oficina, así que como me dijo Xavier el fin de semana, ¡solo necesito dos capas! El principal problema es no moverse, que es lo que me pasa en la oficina, donde mis deditos hacen todo el movimiento. Es decir, que jugar es la misma cosa, pero el otro día se nos ocurrió una idea a mi negro y a mí que funcionó espectacularmente: compartir la manta eléctrica suya, un gato por arriba y el otro por abajo.


Su manta eléctrica es esa cosa color crema. Calienta poco, porque si no sería peligroso dejarla eternamente enchufada hasta el verano, pero es una de las mejores ideas que Xavier ha tenido para aliviar la ansiedad que nos da dejarlo solo. Y mi Curo realmente prefiere sus mantitas cuando se acuesta cerca de nosotros, así que una vive en su diván-puesto de observación del patio y la otra -la de la foto- ahora está sobre el escritorio de Xavier, donde mi Curo pasa horas.

Ese día, desde luego, fue por accidente que la manta estaba allí. Estábamos probando dónde ponérsela y la dejamos en el sillón desde donde yo juego en la oficina de Xavier. Me la puse encima porque tenía frío y cuando el Curin se subió encima descubrió su manta y se echó todo contento. Esa cara de loco es la que le puso a Xavier que estaba haciéndole morisquetas para que mirase a la cámara.