Este año no dije nada de los regalos que recibimos. Será que tenemos la cabeza en otras cosas. Pero hay uno que me pareció sensacional, porque lo recibí de alguien de quien no esperaba yo que me diera un regalo, una amiga que tengo en España. ¡Ella me hizo un Sakamoto de felpa!
Me emocioné mucho con el regalo. Más que el regalo en sí, me emociona muchísimo cuando siento que el otro se preocupó de buscar algo que me guste mucho. Por eso el regalo de Nicole me hizo saltar del contento. Xavier adivina a menudo y su regalo de este año fue absolutamente genial, pero de algún modo es un poquito esperable, ¿no?, mientras que en el caso de esta amiga mía, pues no somos amigas hace mucho, vivimos muy lejos y que haya pensado en mí para darse el trabajo de hacerme algo que yo quería tanto, pues... no tiene precio.
Estoy pensando todavía qué haré con él: ponerlo en un alfiler de gancho para poder llevarlo en la solapa, pegarlo quizás en uno de mis bolsos favoritos, un mini-bolso con un pingüino Tux que tengo para cuando necesito llevar documentos o cartas, pegarlo en una elegante carpeta de Debian que me gusta tanto que apenas la saco para que no se ensucie, hacerme un cintillo/diadema, colocarlo en un cojín chiquito que tengo, uf, no sé. Quizás simplemente se quede donde está, al lado de mi pantalla donde puedo mirarlo todos los días.
¡Gracias, querida amiga!
Me emocioné mucho con el regalo. Más que el regalo en sí, me emociona muchísimo cuando siento que el otro se preocupó de buscar algo que me guste mucho. Por eso el regalo de Nicole me hizo saltar del contento. Xavier adivina a menudo y su regalo de este año fue absolutamente genial, pero de algún modo es un poquito esperable, ¿no?, mientras que en el caso de esta amiga mía, pues no somos amigas hace mucho, vivimos muy lejos y que haya pensado en mí para darse el trabajo de hacerme algo que yo quería tanto, pues... no tiene precio.
Estoy pensando todavía qué haré con él: ponerlo en un alfiler de gancho para poder llevarlo en la solapa, pegarlo quizás en uno de mis bolsos favoritos, un mini-bolso con un pingüino Tux que tengo para cuando necesito llevar documentos o cartas, pegarlo en una elegante carpeta de Debian que me gusta tanto que apenas la saco para que no se ensucie, hacerme un cintillo/diadema, colocarlo en un cojín chiquito que tengo, uf, no sé. Quizás simplemente se quede donde está, al lado de mi pantalla donde puedo mirarlo todos los días.
¡Gracias, querida amiga!

1 comentarios:
No sabes cuánto me hace feliz esto.
Gracias a tí.
Un abrazo
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