El "Nanagate" o el incidente de Chicureo y la entrevista de Inés me han dejado muy pensativa, más aún en el tema de mi curso de inglés que es responsabilidad ética y moral (en particular en el contexto del deporte).
Lo más grave es lo clasistas que somos. Y no sé cómo nos atrevemos a negarlo. No sé cuántas críticas hubo a Inés porque es Pérez y no Errázuriz Goyenechea o como se llamen nuestros "aristócratas", como si la idea de tratar a las nanas como ladronas fuera perfecta y aceptable una vez que la concibe un auténtico sangre azul o como si la validez de nuestras opiniones estuviera condicionada por nuestra clase social.
Quizás nos hace falta mirar la definición de clasismo:
Para mí es al revés: mira adónde nos ha llevado la gente "bien", la gente que posee el dinero. Mira adónde nos llevan los que tienen poder en sus manos con sus horarios infernales para que tiendas y servicios estén abiertos siempre. Mira cuánto tiene que trabajar gente en el último mundo para que la gente del mundo rico pueda cambiar sus gadgets cada 6 meses.
Este asunto me causa una gran tristeza. Gente a la que quiero sería discriminada porque sí, solo porque son ellos mismos. Por no haber tenido la suerte que tuve yo de poder estudiar en la universidad gracias a mis padres y mis abuelos.
Y sin embargo, entiendo a la gente del condominio que busca protegerse. Eso sí, no me parece que sus soluciones deban ser legalmente aplicables: imaginen si en vez de empleados estuviéramos hablando de negros o indígenas. Se hubiera armado la de San Quintín. También sería un ismo, solo que racismo en vez de clasismo y sería imposible no reconocer que es un atropello a las garantías básicas que debemos gozar todos en cualquier civilización civilizada.
Honestamente, creo que esto no tiene mucha vuelta porque nos falta el paso 0, el primero de cualquier rehabilitación: aceptar y reconocer que tenemos el maldito problema. Y por la chita que somos buenos para cerrar los ojos a nuestros problemas.
PD: Hay una cosa que no he logrado entender. ¿Cómo el que los trabajadores lleguen en auto a las casas, logra evitar que roben o entreguen datos de sus casas a los ladrones?
Lo más grave es lo clasistas que somos. Y no sé cómo nos atrevemos a negarlo. No sé cuántas críticas hubo a Inés porque es Pérez y no Errázuriz Goyenechea o como se llamen nuestros "aristócratas", como si la idea de tratar a las nanas como ladronas fuera perfecta y aceptable una vez que la concibe un auténtico sangre azul o como si la validez de nuestras opiniones estuviera condicionada por nuestra clase social.
Quizás nos hace falta mirar la definición de clasismo:
Clasismo es el prejuicio y discriminación basados en la pertenencia o no a determinadas clases sociales.Con esa definición, yo tampoco puedo evitar ser muy clasista. Solo que mi discriminación es al revés de lo habitual: mi prejuicio va contra aquellos que son de una "clase superior". ¿Por qué debería pensar que quienes tienen dinero no roban o que entre los ricos no hay pedófilos, por citar dos cosas que han aparecido mencionadas en este escándalo?
Según el diccionario de la RAE, actitud de quienes defienden la discriminación por motivos de pertenencia a otra clase social.
Para mí es al revés: mira adónde nos ha llevado la gente "bien", la gente que posee el dinero. Mira adónde nos llevan los que tienen poder en sus manos con sus horarios infernales para que tiendas y servicios estén abiertos siempre. Mira cuánto tiene que trabajar gente en el último mundo para que la gente del mundo rico pueda cambiar sus gadgets cada 6 meses.
Este asunto me causa una gran tristeza. Gente a la que quiero sería discriminada porque sí, solo porque son ellos mismos. Por no haber tenido la suerte que tuve yo de poder estudiar en la universidad gracias a mis padres y mis abuelos.
Y sin embargo, entiendo a la gente del condominio que busca protegerse. Eso sí, no me parece que sus soluciones deban ser legalmente aplicables: imaginen si en vez de empleados estuviéramos hablando de negros o indígenas. Se hubiera armado la de San Quintín. También sería un ismo, solo que racismo en vez de clasismo y sería imposible no reconocer que es un atropello a las garantías básicas que debemos gozar todos en cualquier civilización civilizada.
Honestamente, creo que esto no tiene mucha vuelta porque nos falta el paso 0, el primero de cualquier rehabilitación: aceptar y reconocer que tenemos el maldito problema. Y por la chita que somos buenos para cerrar los ojos a nuestros problemas.
PD: Hay una cosa que no he logrado entender. ¿Cómo el que los trabajadores lleguen en auto a las casas, logra evitar que roben o entreguen datos de sus casas a los ladrones?
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