Ya llevo una semana en Santiago y quizás es buen momento para contar un poco de la ciudad para mis lectores que no la conocen ni un poquito.
Santiago es la capital de Chile y está aproximadamente en el centro del país (que es una franja delgada de tierra). Santiago está en un valle, con un río muy sucio que lo cruza. Como estamos rodeados de montañas y cerros (algo así como colinas o pequeñas montañas) sufrimos de mucha contaminación atmosférica o smog, como se puede ver en la foto que tomé desde las faldas de la cordillera.
En la capital viven casi 5 millones y medio de personas y la ciudad está formada por muchas comunas, que en este momento son divisiones administrativas nada más, pero en muchos casos fueron pueblitos periféricos a la ciudad, como es el caso de Maipú, donde viven mis padres, que en mi infancia estaba separado de la ciudad pero que ahora está completamente integrado, con metro y todo.
Ahora estoy quedándome en el centro-centro de Santiago, literalmente al lado de la zona con los principales edificios gubernamentales, como el Palacio de la Moneda, que es el palacio presidencial. Aquí vive mi hermano y más o menos se puede decir que su casa está a medio camino entre mis padres y los padres de Xavier, que viven en extremos opuestos de Santiago.
Aunque a menudo los santiaguinos decimos que el centro no es un buen sitio para vivir, porque es ruidoso, con grandes atascos (acá llamados tacos) en la mañana y la noche, y sin posibilidades de vivir en casa sino en departamentos/pisos, realmente esta zona no es mala a menos que uno quiera usar el auto: hay muchos sitios buenos donde comer, supermercados, salir de aquí es fácil en metro o taxi y los fines de semana son muy tranquilos.
Volviendo a Santiago, quizás yo que soy muy aburrida y casera, diría que no hay mucho que hacer. Pero tenemos varios museos (muchos de historia colonial) y festivales varios, además de que la "movida nocturna" es bastante animada y hay muchos lugares donde salir a comer o beber algo. Ya desde nuestra última visita, Santiago se ha vuelto más cosmopolita y hay muchos restaurants de distintos países: algunos han sido suavizados para el paladar chileno, que es poco amigo de los sabores nuevos o muy fuertes.
Cuando me fui tenía la idea de que esta era una ciudad muy incómoda para vivir, especialmente comparada con San Sebastián donde todo está cerca y el transporte funciona muy bien. Ahora, con el metro que ha crecido mucho, estoy más inclinada a considerarla una ciudad habitable. Solo me parece muy seca, nada verde, pero hay zonas donde hay muchos más árboles.


2 comentarios:
Muy ilustrativo e interesante. Muchas gracias!
Esta ciudad hasta para eso es clasista. En el barrio alto siempre está despejado y el aire está limpio... al menos al mirar hacia la cordillera. ¬¬
Saludos!
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