Saturday, 31 December 2011

La dificultad de regalar


Este gráfico que ví hace unos días muestra perfectamente lo difícil que es hacer regalos a alguien. Traducido a palabras, muestra que si uno no conoce demasiado a alguien, es más o menos difícil comprarle un regalo. A medida que uno lo va conociendo, se va haciendo más fácil encontrarle un regalo. Pero si uno lo conoce mucho más, es cada vez más difícil hasta terminar siendo imposible.

Eso último es lo que me pasa con las dos personas a las que quiero más: mi marido y mi hermano. ¡Son difíciles de regalar! Hay cosas que sé que les gustan mucho, pero no les voy a regalar lo mismo todos los años. En realidad el principal problema es que los tres somos personas que compramos todo lo que queremos.

Precisamente porque todos los años me pasa lo mismo, yo quiero ser fácil de regalar. Me gustan muchas cosas, de las que hay tanto baratas y caras (y mis tesoros suelen ser los más baratos). Por ejemplo, me fascinan los aros (pendientes) largos. No me importa de lo que sean: aunque que nadie me regale unos de diamantes porque se los devolveré.

También me gustan las cosas con adornos de gatos. Me encantan los libros, especialmente aquellos de detectives o crímenes. Me gustan los esmaltes de uñas: verdes, azules, morados y grises son mi perdición y en las sombras de ojos, salvo los rojos y violetas, me gustan todas: además siento una pasión feroz por las paletas de sombras. Me gustan las plumas y el papel, uf, ambos son un vicio. Como soy muy golosa, es aún más fácil, porque me gusta el chocolate con leche pero no el helado, cremas o tortas de chocolate.

En la parte difícil de dar están los zapatos y las faldas, que me gustan más de lo que es razonable (a menudo no puedo reconocer a la gente que conozco superficialmente, pero sí puedo decir qué zapatos llevaban, en especial si son mujeres). Por fortuna nadie puede regalar estas cosas sin saber la talla, así que es difícil que haya problemas.

Curiosamente no me agrada mucho la tecnología. Es decir, hay cosas sin las que no puedo vivir: mis parlantes para oír música, mi marco digital, mi reproductor de mp3, mi cámara de fotos. En cuanto se rompen o son viejos, no pierdo un segundo en comprar otro, así que no son regalos muy posibles. Pero no me gustan los lectores de libros, ni las tabletas, ni tampoco los teléfonos, ni los gadgets en general.

Una buena ayuda para estos menesteres son las wish lists, las listas de deseos, algo así como las cartas que escribíamos al Viejo Pascuero (el nombre que damos los chilenos a Santa Claus) cuando éramos niños. Por eso yo tengo una en Amazon, que tanto me sirve para guardar los zapatos de los que estoy enamorada pero no me atrevo a comprar, que como lista de ideas por si Xavier necesita una ^_^

2 comentarios:

Nicholaa said...

De verdad que hay gente que es imposible, estoy de acuerdo con la gráfica.
De todas formas a partir de una cierta edad y una cierta confiannza, doy paso a los "regalos útiles", cosa que mi madre ha aplicado este año y nos ha regalado un microondas.
Echaré un vistazo a tu wishlist, aunque estoy mosqueada y triste porque no te ha llegado mi paquete.
Llevaba cosas especiales.

Korben said...

para mi ya es suficiente regalo que vengas :)
fuera de eso, me gustan las chucherías de Thinkgeek :p