domingo, 25 de septiembre de 2016

No me diga cómo hacer mi pega

La semana pasada la terminé medio apestada con mis usuarios de alto nivel. Por alto nivel quiero decir todos esos usuarios que generalmente son muy educados y tienen algo de idea sobre computadores. En cierto modo, no solo no parecen entender el problema, sino vagamente sugerir que somos flojos porque no lo hemos resuelto, si aparentemente es algo muy fácil.

Nuestro problema es espacio. Pero espacio que no es simplemente espacio, es decir, la clase de problema que se resuelve yendo a amazon.com y comprando el disco más grande que nuestra tarjeta de crédito pueda pagar. Los instrumentos que usamos necesitan discos muy rápidos y aún no es claro que SSD-rápido (los discos más rápidos que son relativamente baratos y comunes) sea suficientemente rápido. Pero esa es solo la mitad de la historia, porque además de las máquinas que toman datos, tenemos máquinas que los analizan, donde nos basta discos normales. Pero el sistema de análisis, por razones que tengo que mejorar, simplemente es incapaz de funcionar cuando hay más de unos 150 Gb en un directorio en particular. Y peor todavía, la manera que tenemos de mover los datos entre máquinas es sobre red. Y sobre red de Windows. Que demora muchísimo y no es fiable cuando hablamos de cientos de miles de archivos.

La semana pasada puse discos grandes en la parte del proceso que puede mejorar con ellos. Y cuando reporté al grupo lo que había pasado, uno de mis GJs preguntó cuánto tiempo demoraba en llenarse el disco. Dijimos 4 semanas, pensando en un máximo teórico cuando todas nuestras máquinas estén en uso constantemente por nuestros 3 usuarios. Expliqué que no había manera de llenar el disco, porque mi código no es capaz de funcionar con más de 150 Gb, mucho menos con 3T. Entonces el GJ dijo que ya la próxima semana tenemos que tener un update de la situación porque solo tendremos 3 semanas más antes de llenar el disco. Y que desde luego, compremos ya lo que haga falta.

Por supuesto, ¡qué puedo decir en ese momento? Estamos bajo un montón de presión porque tenemos que avanzar lo más rápido posible. Pero de todos los problemas que tiene la parte de software, espacio no es ni de lejos el primer culpable de las demoras. Y mis usuarios no entienden. Deliberadamente no entienden porque ya he hablado con ellos de que no me basta ir a Amazon y comprar discos. Tengo, de hecho, discos en el cajón que no sirven para mejorar la estabilidad del sistema.

Confieso que soy un admin medio quisquilloso. Soy particularmente sensible a la sugerencia de que no arreglo problemas. Y es normal encontrarme en la situación en que la solución es un camino largo y doloroso, no una espera de dos días por un paquete de prime. Pero, ¡qué se puede decir?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Flexibilidad

En una de las entrevistas que hice este año me preguntaron si era flexible. Es, de veras, una pregunta estúpida. Qué, ¿les voy a contestar "no, soy absolutamente inflexible"? Contesté que soy flexible en general, pero que hay cosas en que no puedo ser flexible, como por ejemplo que solo Debian y Centos sirven para servidores o que no se puede vivir sin pan y queso.

La flexibilidad es una consecuencia de una vida impredecible. En general nos acomodamos a lo que nos toque: una casa grande o diminuta. Clima agradable o insoportable. Idioma que hablamos o no. Distintas comidas. Una ciudad o país diferente. Nunca sabemos qué es lo que viene más adelante y eso nos ha preparado para un poco más de lo mismo. Lo que ahora nos ha servido bien porque sin querer queriendo nos hemos puesto en una de las situaciones que realmente no queríamos: un terrible viaje al trabajo cada día.

La verdad es que no es tan terrible viajar tanto. No es la primera vez, ya he viajado horas cada día en el pasado. Hasta que no compré los cojines que mostré el otro día, las cosas se veían bastante horribles porque me dolía mucho la espalda. Ahora que tengo una silla mejor en la oficina y cojines en el auto, no tengo nada de dolor y no me molesta manejar tanto.

Mi objeción no va por el manejo, algo que yo no sabía antes porque yo no manejaba, sino porque esas horas que ahora me paso sentada en el auto son horas que podría usar en cosas mucho más valiosas, como estar con mi negrito. Esto hace que ser flexibles nos permita aguantar por un tiempo esta situación que esta lejos de ser ideal.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Almuerzo en mi oficina

Todos los días como en mi escritorio, solita. Es un poco triste, porque en mi cultura el almuerzo es la comida más importante del día y es una oportunidad social. Pero estos pobres gringos que no saben de la vida, lo consideran una comida menor así que no hay almuerzos comunes.

Por supuesto, con tiempo para pensarlo, realmente lo mejor que me puede pasar es comer sola. En Harvard no comíamos solos e íbamos a restaurantes, con lo que yo comía en exceso. Es imposible saber las calorías que uno come afuera, pero simplemente pensando en la cantidad de aceites y mantequilla que le echan a la comida para hacerla deliciosa, es imposible que no comiera entre vez y media a dos veces lo que como ahora.

Ahora como platos congelados pensados para mi situación. Ente 250 y 400 calorías, platos completos (el de hoy es pollo con arroz y verduras), que se cocinan en 5 minutos de microondas. No es la comida con la que uno sueña, pero es decente. Y cuando me acuerdo de comprar fruta picada, hasta tengo postre (y disminuye mi riesgo de sufrir escorbuto, que es un peligro serio de cuando Xavier no está =^.^=).

lunes, 19 de septiembre de 2016

Presumida

Perdónenme que presuma un rato; es que hoy llegaron mis tarjetas de visita (¿cómo llamamos a las business cards?), las primeras tarjetas de mi vida. Lo más chistoso es que dicen que soy un software engineer, y yo nunca he sido ingeniero.

Al igual que cuando estaba en Harvard, a veces me maravillo pensando en mi trabajo. Es que es increíble: soy un gato tacuato, de una familia de clase media, con antepasados recientes que vivieron en terrible pobreza o que no eran educados. Mi familia no es profesional, por ningún lado. Y sin embargo, yo soy ahora un software engineer, nada menos que en Silicon Valley.... y esta vez, a diferencia de las veces anteriores, yo solita me gané mi pega.

A veces me dan ganas de poder viajar en el tiempo y susurrarle a mi yo del pasado que no se preocupe. Que no sufra porque alguna gente le dice que es tonta. Que no se angustie pensando en que parece que no sirve para nada. Que no solo vamos a participar en un proyecto importante, aunque yo no trabaje (me refiero a hacer posible la carrera de Xavier), sino que también tendremos oportunidad de hacer cosas importantes, bonitas y cachirulas. Y eventualmente, ¡hasta nos pagarán bien! =^.^= Que como con casi todas las cosas, teníamos que tener paciencia y trabajar duro.

Me siento culpable

Todos los días me siento horrible dejando a mi negro solito por el día entero. A veces me consuelo pensando que no me echa de menos terriblemente, porque cuando llegó no se me sube encima de inmediato,  ni quiere estar pegado a mí hasta que me voy al otro día, pero en general me siento criminal yéndome 11 horas diarias por lo menos.

La semana pasada, como era la primera vez que se iba a quedar solo tanto tiempo cada día, le pedí a su Curusitter que viniese a mediodía. Todas las veces antes que uno de los dos se ha ido, el otro ha estado igual gran parte del día en la casa, o por lo menos en el caso de Xavier cuando yo me fui a Chile, estaba fuera sólo 6 horas, no mucho más. Esta semana voy a hacerlo aguantar solito, excepto mañana que viene el jardinero y que va a entrar al patio también. Pobre mi negro.